Novogratz ha predicho repetidamente que Bitcoin podría alcanzar los $500,000 en cinco años. Sin embargo, durante una aparición reciente en Bloomberg TV, el CEO de Galaxy Digital dijo que ya no era posible que Bitcoin alcanzara la marca de $500,000 durante ese lapso. El amigo Mike cambió su pronóstico debido a un cambio de circunstancias. Lo que es un raro acontecimiento en el mundo cripto. En este espacio, no es frecuente que la gente cambie de opinión. ¿Por qué Mike Novogratz ahora ve un futuro diferente?

En el caso de predicciones a largo plazo, lo más sensato es proyectar la tendencia en relación a otros mercados. Muchos utilizan el mercado del oro como una referencia a la hora de hacer comparaciones. El caso de Mike Novogratz. Estamos hablando de una capitalización total de aprox. $11 billones. Entonces, la marca de $500.000 por unidad coloca la capitalización total del mercado Bitcoin bastante cerca de la capitalización del mercado del oro (de hoy). Este tipo de proyecciones normalmente se hacen analizando el crecimiento económico, la liquidez, la demografía, el sentimiento, las tendencias, el crédito, las expectativas y las preferencias de consumo.

Ahora bien, si asumimos que Bitcoin es un fenómeno esencialmente millennial, podríamos utilizar la evolución de esa generación como punto de orientación. Sabemos, por ejemplo, que, en 5 años, los millennials tendrán más capital para invertir. Y podríamos realizar estimaciones a futuro basándonos en los patrones actuales. De este modo, es posible crear pronósticos.  

Claro que, cuando hablamos de valor monetario, en realidad, estamos hablando de números. Y ese número siempre es relativo. La unidad de cuenta no es absoluta. Porque depende de varios factores. O sea, el precio es relacional. Lo que significa que está sujeto a cambios en los distintos contextos.

Hablemos de un inmueble para ilustrar esto. Supongamos que un inmueble X en ubicación X se encuentra a la venta. ¿Cómo se define el precio? En este caso, el modo de pago es muy relevante. No hay que ser un genio para saber que los costos del crédito influyen en la demanda. Entonces, un cambio de las condiciones del crédito implica inevitablemente un reajuste de las valoraciones. El precio no puede ser el mismo en todas las condiciones.

Y, en efecto, Mike Novogratz ha modificado su pronóstico del precio de Bitcoin debido a los cambios en la política monetaria. Lo que, por supuesto, es muy sensato. El monto es el mismo. Pero, según él, ya no es probable alcanzar el objetivo planteado en 5 años. Ahora seguramente tardará más de 5 años. Lo que no es descabellado, considerando todo lo que ha pasado. O, dicho de otra manera, yo no encuentro mucha falla en su lógica.

Nos guste o no, todo cambio de política monetaria nos obliga a realizar un reajuste generalizado de las valoraciones. Y eso es cierto también para Bitcoin. Bitcoin es un código de una red de computadoras. O sea, una serie de números y letras en un base de datos. Una abstracción. No genera flujo de caja (como los bienes inmuebles) ni dividendos (como las acciones). Y Bitcoin tampoco se puede utilizar productivamente (como las materias primas). Este código simplemente representa una tasa.

En la práctica, Bitcoin funciona como un ticket canjeable. El código no tiene valor intrínseco. Pero sí tiene valor monetario. O sea, lo que tenemos es un par. Y un par se forma de dos elementos. El par BTC/USD define lo que normalmente llamamos “el precio de Bitcoin”. ¿Sería sensato asumir que el precio será el mismo en todas las realidades monetarias del dólar? 

Hablamos ahora, para crear contraste, de un modelo de predicción que ignora por completo la influencia de la demanda y los factores macroeconómicos en el precio de Bitcoin. Hablemos del modelo inventario/flujo (Stock/flow). Este modelo es un éxito entre los criptolibertarios porque se apoya en la doctrina de la escasez y coloca al halving en un pedestal. O sea, el modelo confirma un sesgo ideológico. Lo que convierte al modelo en una verdad sagrada. Por ende, el modelo se ha vuelto en un símbolo de identidad más allá de la razón.

Este modelo desde el año pasado no hace otra cosa sino fallar. En otras palabras, se trata de un modelo de predicción que no predice. Y no estoy hablando de un margen de error de algunos puntos porcentuales. El modelo ha fallado de manera espectacular. Sin embargo, la fe no muere. Algunos de mis lectores, creyentes del modelo, han utilizado un argumento muy revelador: “El modelo falla, pero eso no quiere decir que esté equivocado”. El tuitero PlanB es uno de los principales promotores del modelo y tampoco no da su brazo a torcer. Él sigue insistiendo (tercamente), pese a los resultados, que el modelo sí funciona.

¿Cómo justificamos un delirio? La persona sensata hace ajustes en su modelo de predicción ante la nueva evidencia para mejorar la eficiencia del modelo. Sé de muchas personas que compraron BTC cerca del máximo histórico confiados en las predicciones de PlanB. El peor caso escenario de PlanB ubicaba a BTC por encima de los $100K. No tengo que recordar que su peor caso escenario no se dio en el lapso pautado. De hecho, ninguno de sus escenarios se cumplieron. Uno podría llevar a pensar que después de semejante desacierto llegó el momento de la reflexión y los reajustes. Pero, en este caso, no es así. En lugar de cambiar, PlanB ha decidido hundirse con su banco. Primero muerto que admitir el error. ¿Esto tiene sentido?

Todo pronóstico racional se basa en las probabilidades y en la información disponible. Un cambio de las condiciones naturalmente implica un cambio en el pronóstico. O sea, los pronósticos no son fijos, ni eternos. Se van refinando con el paso del tiempo. Los pronósticos basados en dogmas sí tienden a ser fijos, porque el fanático es un esclavo del pensamiento en absolutos. La duda inquieta. Pero la certeza calma. He ahí el éxito de PlanB con su popular modelo. No hay que pensar mucho. No hay mucho que cuestionar. Y todo sigue un “determinismo infalible”. Escasez es igual a valor y no hay lugar para las dudas. Entonces, se trazan líneas en una gráfica para decirle a la gente exactamente lo que la gente quiere escuchar. Todo ya está predicho al detalle y siguiendo un cronograma perfectamente preestablecido. Sencillo y tentador. Pero es falso.

Mike Novogratz reajusta sus pronósticos, porque las cosas han cambiado. Cambio de situación. Cambio de pronóstico. Las circunstancias ameritan dicho reajuste. Así de sencillo. La meta es poder tomar las mejores decisiones financieras posibles. Y, para lograr esto, necesitamos una cabeza fría y claro para sopesar la realidad de la manera más justa y objetiva posible. Mejor una verdad incómoda que caer en el autoengaño. Si hay que cambiar, cambiamos. 

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.

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