El mundo está a punto de entrar en un periodo que reconfigurará el orden geopolítico tan rápido como lo hizo la caída del Muro de Berlín o las consecuencias del 11-S.

Para Putin, Ucrania es mucho más que una nación hermana ya que encarna la nostalgia de la grandeza rusa bajo el paraguas de la desaparecida Unión Soviética. La toma militar de Ucrania por Rusia podría entenderse como la consumación de un proceso que empezó Rusia en las regiones georgianas de Osetia del Sur y Abjasia en 2008, y que afianzó en 2014 con la anexión de la península de Crimea. Con esto se abrió paso la batalla militar y económica entre el bloque occidental y la Federación rusa, desembocando en una devastadora guerra, una catástrofe humanitaria y, además, unas gravísimas consecuencias económicas que amenazan con desestabilizar toda la economía mundial.

La guerra en Ucrania y su impacto económico, avivado por las sanciones, colocaron a las materias primas de nuevo en el punto de mira. Como llegó a afirmar IHS Markit, “se avecina la peor crisis energética en 50 años”.

El considerable aumento de precios de las materias primas está provocando una subida considerable de la inflación a nivel mundial, la cual parecía que iba ser transitoria, pero parece ser que no está siendo así. Esta circunstancia está empujando a la FED a subir los tipos de interés, con el respectivo efecto en las bolsas e índices mundiales, y una previsible recesión económica que llegará al mundo próximamente, si nadie lo evita.

(Imagen: Refugiados huyendo de Ucrania)

Crisis de las materias primas

Rusia es el tercer país productor de petróleo y su gas representa un 17% a nivel mundial. Europa es absolutamente dependiente del gas ruso (60%) y del petróleo ruso (30%).

Nextep Finance afirma que cortar las exportaciones rusas implicaría poner al mercado de materias primas patas arriba. Occidente se autosancionaría indirectamente, en forma de shock inflacionista.

Para Credit Suisse, lo que estamos viendo en el 50 aniversario de la crisis de oferta de la OPEP de 1973, es algo similar pero sustancialmente peor: el shock de oferta de Rusia de 2022 no está impulsado por el proveedor sino por el consumidor. Y consideran que esta fuerte crisis en las materias primas abre un nuevo terreno para los equilibrios mundiales donde China y su moneda serán los triunfadores frente al dólar, al ser la única potencia con las manos libres para reequilibrar los desajustes en las materias primas.

Por otra parte, en cereales, Rusia y Ucrania suman el mayor bloque de producción de trigo del mundo, con el 28% del total. Además, es el segundo mayor productor de paladio, con el 42% de la producción mundial, una cuota de producción del 7% en aluminio, un 9% de la cuota mundial de níquel y controla el 13% de la producción global de esponja de titanio. 

Por ejemplo, el paladio y el níquel son trascendentales en industrias de alto valor añadido como la automovilística o la aeronáutica, y su precio se ha disparado ante el temor de escasez o cuellos de botella en el suministro. Otro ejemplo lo encontramos en el titanio, donde Boeing, el gigante de la aviación estadounidense, depende en hasta un tercio del titanio ruso para abastecer su demanda interna, mientras que su rival europeo, Airbus, el porcentaje llega hasta el 50%.

Occidente no debería precipitarse y debería ser mucho más cuidadoso con la imposición de sanciones a destajo: Rusia no es ni Corea del Norte, ni Irán, ni Venezuela. Rusia representa una pieza fundamental para el equilibro y el aprovisionamiento de materias primas del mundo. Y hoy por hoy, no hay un reemplazo posible.

Sanciones y contra sanciones de la guerra económica 

Pero, pongámonos en contexto, las más recientes cifras del Banco de Rusia revelan que, desde que se invadió la península de Crimea en 2014, el Kremlin ha estado fortaleciendo sus reservas en oro y en divisas extranjeras alternativas al dólar, lo que les permitiría protegerse ante posibles represalias económicas.

Rusia se ha ido desvinculando del dólar progresivamente desde 2014. Según el Banco de Rusia, sus reservas en oro pasaron de representar un 15,4% del total a un 21,7% entre junio de 2016 y junio de 2021. En este mismo periodo, sus reservas en dólares estadounidenses cayeron de un 40.9% a un 16.4% del total. Lo más destacable lo encontramos en el yuan: mientras en 2016 ni siquiera figuraba en las estadísticas, en 2021 llegó a representar alrededor del 13.1% del total. Respecto a Europa, sus reservas en euros actualmente representan un 32.5% del total de sus activos.

La reacción de Putin fue calificar estas sanciones occidentales contra Rusia como una “declaración de guerra”. La severidad de las sanciones impuestas a Rusia por parte de Occidente no tiene precedentes, destacando la prohibición de los bancos rusos a acceder al sistema SWIFT, imposibilitándoles llevar a cabo transacciones internacionales e interrumpiendo la capacidad de Rusia para hacer negocios a través de las fronteras.

Recordemos que el sistema SWIFT es como el WhatsApp de los bancos. Es la herramienta utilizada para las comunicaciones interbancarias. Conecta a miles de instituciones financieras de todo el mundo y facilita las transferencias de dinero de forma segura. Se trata de una cooperativa de miles de instituciones que usan este servicio y en la práctica lo que ofrece es un servicio de comunicación seguro para sus miembros. Es decir, no es un sistema de pagos.

Esta plataforma conecta a más de 11,000 organizaciones (financieras y no financieras) en más de 200 países. A estas instituciones les facilita una herramienta para poder comunicarse entre sí de forma segura y permite un intercambio de mensajes financieros estandarizados de forma fiable.

Pues bien, desde la anexión de Crimea en 2014, Rusia lleva preparando su propio sistema de pagos bancarios, el SPFS o (Sistema para la Transferencia de Mensajes Financieros), que le haría independiente del occidental. Desde el 2014 las empresas exportadoras rusas han introducido cambios en los contratos de petróleo y gas y cada vez más permiten pagar en monedas alternativas al dólar para evitar el dominio norteamericano. 

Rusia también cuenta con el acercamiento a China y a su propio sistema de pagos interbancarios, el CIPS (Sistema Internacional de Pagos de China).

La cuestión es que la exclusión de Rusia del sistema imperante occidental en este campo le puede dar la excusa perfecta a China para ir más lejos. Por ejemplo, si una empresa o un particular chino se viera amenazado por no poder enviar dinero al extranjero porque SWIFT no transmitiera sus instrucciones, siempre se podría convencer a un intermediario de un país amigo para que aceptara el yuan digital y reenviara un pago en stablecoin en dólares a la contraparte del comprador chino en el extranjero.

El intermediario no se enfrenta a ningún riesgo crediticio porque está negociando con dinero soberano, respaldado por los contribuyentes de la segunda economía más grande del mundo. Tampoco habrá riesgo de liquidación. Blockchain haría que el dinero cambiará de manos, en forma de tokens, sin exponer a ninguna de las contrapartes a un limbo en el que se hayan desprendido de algo de valor sin recibir la contraprestación acordada.

Si el comprador chino no tiene yuanes válidos para gastar, el vendedor no recibirá el pago; el intermediario no se quedará sin dinero. Y para volver a convertir sus yuanes digitales en dólares (o en Tethers o USD Coins) el intermediario solo necesita que las personas del resto del mundo quieran comprar bienes y activos chinos, para lo cual se les pediría que enviaran yuanes digitales. 

Continuando con las sanciones impuestas por Occidente, de entre todas, sin duda alguna, la más severa ha sido la imposibilidad de que el banco central de Rusia pueda acceder a sus reservas en moneda internacional. 

Bloquear el acceso a tales reservas imposibilita la inyección de liquidez al sistema financiero ruso y así evitar corralitos o salidas abruptas de depósitos. Adicionalmente, al no tener estas reservas disponibles no puede defender al rublo, cuya cotización llegó a caer un 50% al igual que la bolsa rusa, llevando a las agencias de calificación crediticia S&P, Moody’s y Fitch a rebajar la nota de solvencia de la deuda soberana de Rusia a la categoría de bono basura. Después explicaremos como el rublo ha conseguido remontar y hacerse todavía más fuerte (en Patrón oro a las puertas).

Ante estas sanciones de Occidente, Rusia impuso sus propias contra sanciones, como fueron la prohibición a los ciudadanos rusos a llevar a cabo operaciones en moneda extranjera en cualquier país; la prohibición a las empresas rusas de recomprar sus acciones, ampliaciones de capital o transacciones de repago de deuda en moneda extranjera y, por último, el impedir poner en marcha un proceso de exportación sin que los ingresos generados vayan al banco central de Rusia.  

Estas medidas provocaron una subida importante de bitcoin y otros criptoactivos, como el repunte del precio de bitcoin de 38,050 a 43,500 dólares, avalando la percepción del mercado de las criptomonedas como alternativa a las sanciones. Recordemos que tanto Ucrania como Rusia han dado pasos legislativos en favor de las criptomonedas. 

Por ejemplo, los oligarcas rusos y las grandes instituciones, objetivos prioritarios de las sanciones, a diferencia del ciudadano medio, pueden estar durante más tiempo dentro del circuito del criptomercado, sin necesidad de acudir a los puntos de control para conseguir dinero fíat y de esta forma circunvalar las sanciones.

Por otra parte, Ucrania ha sido una gran beneficiada por el criptomercado. Desde el inicio de la guerra, el gobierno ucraniano ha conseguido financiación exterior, demostrando que los criptoactivos son una de las formas más efectivas de obtener fondos desde cualquier parte del planeta. Incluso, Mykhailo Fedorov, viceprimer ministro ucraniano anunció la creación de NFTs para incentivar las donaciones. 

Las criptomonedas están resultando efectivas para proteger a millones de ciudadanos que ven sus ahorros amenazados. Al igual que el oro, las criptomonedas pueden desempeñar el papel de activo refugio ante el colapso del dinero y el bloqueo de las cuentas bancarias. O como seguro de libertad en los pasos fronterizos, donde los refugiados del presente siglo intercambian el oro y las joyas por criptoactivos que almacenan más cómodamente en cold wallets o en hot wallets, para disponer de ellos en cualquier lugar sin posibilidad de bloqueo. 

La protección individual mediante criptomonedas está teniendo consecuencias contrapuestas en el conflicto ucraniano-ruso. Para Ucrania proporciona ayudas financieras y protege a los ciudadanos de la inflación, el colapso bancario y la expropiación. Mientras que en Rusia protege a los oligarcas e instituciones sancionadas frente al bloqueo internacional. 

Como manifiesta el legendario inversor Mark Mobius, “el reciente repunte del bitcoin puede atribuirse a que los rusos están entrando en la criptodivisa, ya que es una forma de sacar su dinero y sus riquezas. Si no fuera por el bitcoin – expone Mobius – los rusos estarían realmente en problemas con todos los cierres de las diferentes vías para que puedan transferir dinero fuera». 

Esto nos lleva a pensar que bitcoin como oro digital y programable que es, podría empezar a cotizar más como una cobertura contra la inestabilidad geopolítica y la desatada inflación. Recordemos que Bitcoin, a diferencia de Ethereum, es una red descentralizada que no tiene una persona jurídica o física que la represente y, además, no existe interlocutor a quien solicitar un bloqueo en las transacciones. Esta neutralidad natural que tiene Bitcoin le atribuye mucho poder, muy valorado en la actualidad gracias al desgraciado conflicto ucraniano.

La posibilidad de que las criptomonedas pueden burlar las sanciones no pasó desapercibida para el gobierno de los Estados Unidos, donde algunos políticos estadunidenses alertaron de la posibilidad de que Rusia utilizase las criptomonedas para evitar las sanciones económicas. La reacción fue inmediata, y el Departamento del Tesoro estableció nuevas regulaciones a los proveedores de servicios de criptomonedas para bloquear a las entidades sancionadas y sus direcciones. La respuesta de los dos mayores exchanges de criptoactivos: Coinbase y Binance, fue que no impondrían una prohibición general a los ciudadanos rusos, pero que estaban dispuestos a bloquear la actividad comercial de las personas y entidades sancionadas.

La guerra de los CBDCs ha comenzado 

Por otra parte, el pasado 9 de marzo, el presidente de Estados Unidos firmó una orden ejecutiva para evaluar los riesgos y los beneficios de crear un dólar digital, acelerando con ello los planes de lanzamiento de sus propia CBDC.

La medida implica que las principales agencias federales con competencias financieras deben comenzar a elaborar informes en los que analicen el futuro que podría tener una posible CBDC, concretamente se pretende conocer con más detalle las implicaciones para los diversos agentes económicos y para la estabilidad del sistema financiero. En un plazo de 180 días, estas agencias deben presentar un informe detallado. Tras la publicación de la orden, se produjo una subida en el precio de bitcoin y de otros criptoactivos.

Este movimiento supone un claro reconocimiento de la creciente preocupación por las CBDC y sus consecuencias geoestratégicas. 

(Imagen: Status de monedas digitales de bancos centrales, marzo 2022)

Por si fuera poco, un conjunto de legisladores de Estados Unidos, liderados por el senador Bill Cassidy, han presentado un proyecto de ley para supervisar y controlar el uso del yuan digital. El propósito es evitar que la CBDC china pueda ser empleada por Rusia como medio para eludir las sanciones económicas y financieras impuestas por Occidente. Además, el yuan digital puede facultar al Banco Popular de China para acceder y recopilar datos personales de sus usuarios, tanto de los nacionales como de los extranjeros. Lo que podría suponer una amenaza para la seguridad nacional y los intereses económicos de Estados Unidos. La propuesta regulatoria de los legisladores para el yuan digital se produce casi a la vez que la orden del presidente Biden de regular el criptomercado.

Como ya hace siglos que se inventara el papel moneda en China como elemento revolucionario del comercio mundial, hoy este mismo país también es el que está liderando lo que parece ser una nueva revolución para la economía del planeta: los CBDCs o dinero digital de curso legal emitido por un banco central.

El yuan digital tiene como objetivo reemplazar parte de los billetes y las monedas en circulación. Estará controlado por el banco central de China, que se encargará de emitir el nuevo dinero electrónico.

Permitirá pagos internacionales más rápidos y baratos, además de transacciones más seguras, están entre sus ventajas.

A diferencia de las criptomonedas u otro tipo de representación digital de dinero utilizada por la banca comercial, esta moneda digital tiene su equivalente en el mundo real, es decir, está respaldada por dinero físico y sometida a las regulaciones de China.

Además, no goza del anonimato de las criptomonedas, que es una herramienta descentralizada que no almacena datos personales ni registros históricos de las transacciones de sus usuarios.

De esta forma, expertos aseguran que el yuan digital le podría permitir al gobierno de Xi Jinping monitorizar su economía y las transacciones de su población.

El gobierno chino comenzó a investigar sobre la digitalización de su moneda en 2014, aunque no fue sino hasta 2017 que se aprobó un programa de desarrollo de la divisa.

El problema con la internacionalización de la moneda tradicional es que China tendría que permitir su libre comercio, lo que el partido comunista no aceptará porque reducirá su control. Pero el uso de la versión digital permitirá que sea mucho más fácil y amplio para el comercio internacional sin que el partido ceda su control.

China está muy por delante de la inmensa mayoría de los bancos centrales: aunque el 80% ya comenzó a diseñar una moneda digital, sólo el 16% llegó a la etapa piloto.

Además, China también está trabajando en el desarrollo de un sistema digital de pagos transfronterizos conjuntamente con la Autoridad Monetaria de Hong Kong, con el Banco de Tailandia y con el Banco Central de los Emiratos Árabes Unidos. El Banco Popular de China lanzó un proyecto de investigación multilateral (Multiple CBDC Bridge) que explorará modos de incorporar monedas digitales a esos sistemas.

Por el momento el yuan digital se presenta como una especie de cupón para pagos en efectivo, pero su potencial es enorme. Conforme la Iniciativa de la Franja y la Nueva Ruta de la Seda promueva un incremento de los flujos comerciales y de inversión, el CBDC chino ampliará el uso del yuan para la compensación de transacciones transfronterizas, reducirá la dependencia respecto de la red SWIFT (liderada por Estados Unidos) y sentará las bases para la creación de una red regional de pagos en moneda digital más conveniente liderada por China. Y, sobre todo, ayudará a China a internacionalizar su enorme deuda local, lo que creará un inmenso mercado para convertir el yuan en una moneda internacional. El ascenso financiero de China ya no se puede ignorar. 

El monedero digital de yuanes del banco central chino ya cuenta con 261 millones de usuarios particulares, una quinta parte de la población del país. Mientras tanto, en Europa y EEUU, las autoridades siguen dándole vueltas a la idea y por ahora solo se están planteando cómo abordar su desarrollo.

A pesar del éxito de las criptomonedas en el resto del mundo y de ser un modelo descentralizado y muy seguro, el banco central chino no se fía de ellas y las ha prohibido, calificándolas de demasiado volátiles y especulativas, además de que podrían ser instrumentos de blanqueo de dinero.

Sin embargo, el yuan digital se ve desde Pekín como un camino intermedio que permite satisfacer la demanda del público de efectivo digital, pero sin que se escape del control de las autoridades.

La apuesta decidida de China contrasta con la tibieza y lentitud con que se están desarrollando las versiones digitales del euro o el dólar. Por ejemplo, el euro digital estará ligado a un monedero, como en el caso de China, y la intención no es que reemplace la moneda en efectivo, sino que sirva como complemento, por lo menos inicialmente.

Además, para el célebre inversor Ray Dalio, fundador de Bridgewater Associates, el yuan chino se convertirá en una divisa de reserva mundial antes de lo que la mayoría de la gente espera.

Dalio estima que un mayor número de transacciones comerciales y financieras mundiales podrían denominarse en yuanes en los próximos años. Eso ayudará a que el yuan se utilice más a nivel internacional. En este sentido, el célebre financiero aventuró que el yuan podría constituir entre el 10% y el 15% de las reservas mundiales de divisas dentro de cinco o diez años.

La moneda del gigante asiático se incorporó a la cesta de las principales monedas de reserva del FMI en octubre de 2016.

Aunque las previsiones de Dalio son un tanto catastróficas y se centran en el medio y largo plazo, lo cierto es que los últimos datos del Fondo Monetario Internacional revelan que las reservas de divisas internacionales (tenencias de los bancos centrales) denominadas en dólares han caído a su nivel más bajo desde 1995. El dato es impactante, el porcentaje de reservas en dólares que atesoran los bancos centrales de todo el mundo ha caído por debajo del 60%, después de haber llegado a rozar el 75% en la primera década de los 2000. El yuan chino ha pasado en pocos años de no estar incluido en la lista a representar un 2,5% de todas las reservas.

Desde el Fondo Monetario Internacional comentan en una nota que esto puede reflejar, en parte, el declive del dólar estadounidense en la economía mundial, frente a la competencia de otras divisas utilizadas por los bancos centrales para las transacciones internacionales. 

Patrón oro a las puertas

Como ya comentábamos anteriormente y ahora tratamos en profundidad, la guerra económica contra el rublo ha traído unas consecuencias para Occidente inesperadas. Las sanciones de Occidente a Rusia tenían un solo objetivo, llevar la economía rusa a la ruina. Después, el país debería estar ocupado durante décadas en recuperarse, al menos esa era la ilusión de los asesores de los políticos occidentales.

Sin embargo, poco a poco se hace más evidente que todos los pronósticos sobre el declive de Rusia son inexactos. Ahora es incluso concebible que el país salga del conflicto más fuerte de lo que los responsables de Europa y Estados Unidos desearían. 

Con el inicio de la crisis el 24 de febrero y las primeras sanciones, el rublo sufrió una caída sin precedentes frente al dólar. Con tipos de cambio USD/RUB de 160 en algunos momentos, la moneda rusa valía menos que nunca en su historia, mientras que la bolsa rusa se desplomaba antes de tener que suspender por completo su cotización.

Las intervenciones del banco central ruso hicieron que el rublo se recuperara pronto y cotizara justo por encima de la marca mágica de 100. Sin embargo, el Kremlin era muy consciente de que las intervenciones en el mercado de divisas no podían ser una solución permanente. Así que había que encontrar una solución que aumentara la demanda natural del rublo en el mercado.

Europa importa diariamente petróleo, gas y carbón rusos por valor de más de 600 millones de euros. Así que era obvio que el gobierno exigiera que las fuentes de energía se pagaran en rublos en el futuro. Este anuncio fue suficiente para que el USD/RUB cayera por debajo de 100.

El escenario bélico en el que estamos es la destrucción del dólar como divisa de reserva mundial. El dinero fíat no está respaldado por nada. Como Occidente no quiera el dinero fíat de Rusia ni este el dinero fíat de Occidente, la solución que queda es el oro. Haciendo que este metal vuelva al centro del sistema financiero ya que Rusia pide oro o rublos por su gas, petróleo y otras materias primas. Recordemos que 5,000 rublos por gramo de oro equivalen a 82 rublos por dólares, ya que la divisa rusa ha sabido anclarse al oro. Pero ojo, Rusia ya vende petróleo a China y este se lo paga en oro, para ello las autoridades rusas están utilizando la tecnología blockchain para verificar la trazabilidad de este oro.

Lo que ha hecho el banco central de Rusia para invertir a su favor la situación es lo siguiente, actualmente, el precio de un gramo de oro ronda los USD 61, el precio de una onza de oro es de USD 1,900 aproximadamente, dado que una onza troy de oro tiene 31.1 gramos de oro, nos sale el gramo de oro a USD 61. El banco central ruso ha indicado que va a comprar a sus productores locales (Rusia es el tercer productor mundial) a un precio de 5,000 rublos por gramo de oro. Si imaginamos que el tipo de cambio es de 100 USD por rublo un dólar, lo que estaríamos diciendo que el banco central de Rusia está comprando oro a 50 USD, cuando en los mercados internacionales el gramo estaría cotizando a 61 USD. Esto hace que el banco central de Rusia se esté recapitalizando, ya que está comprando oro a un precio más bajo de lo que cotiza.

Pues bien, si el tipo de cambio entre el rublo y el dólar es de 100 rublos por dólar, 61 USD equivalen a 6,100 rublos, por tanto, el banco central de Rusia estaría emitiendo 5,000 rublos para recomprarse 6,100 rublos, con lo cual la oferta total de rublos se reduciría y por tanto su valor se incrementaría. 

Si seguimos tomando, como valor aproximado, 1,900 USD/onza de oro tendríamos un gramo de oro en dólares de 61 USD, siendo 500 rublos lo que paga el banco central ruso por un gramo de oro, esto equivale a un tipo de cambio entre rublos y dólares de 82 rublos por dólar, que es tipo de cambio que marcan los mercados.

Si el banco central de Rusia pudiera comprar cantidades ilimitadas de oro al precio de 5,000 rublos por gramo de oro y pudiese vender cantidades ilimitadas de oro, al precio en dólares que marcan los mercados, entonces habría una tendencia a que el tipo de cambio del dólar con el rublo viniera fijado por el precio internacional del oro en dólares.

Rusia no ha regresado al patrón oro todavía, pero sí ha utilizado las compras de oro para lograr una importantísima apreciación del rublo frente al dólar. Para que se vuelva a dar el patrón oro el banco central de Rusia debería comprar y vender oro contra una cantidad fija de su moneda, por ahora sólo compra a un precio fijo. 

En el caso de que el banco central de Rusia decidiera vender oro como una ofensiva agresiva contra la economía de Occidente muy probablemente volveríamos a Bretton Woods y el euro sería la divisa fíat más afectada, con importantes dificultades para la supervivencia al no poder respaldarse con oro y el dólar dejaría de ser, muy posiblemente, la divisa de reserva mundial, ya que los inversores internacionales elegirían el dinero fíat que estuviera respaldado por oro u otras materias primas principales y no por nada, como pasa actualmente. 

El mensaje enviado por Moscú a los mercados mundiales es muy claro: el rublo está respaldado por oro y por otros materiales básicos, lo que resulta altamente atractivo para los inversores que buscan dinero que esté respaldado. El rublo ha conseguido ligarse con el oro y esto está agotando la confianza del dinero fíat de Occidente. Esto nos lleva, inexorablemente a un nuevo orden financiero mundial donde el dinero duro (difícil y escaso de producir), físico o digital, serán claramente protagonistas.

Conclusiones

Con la guerra de Ucrania se da comienzo a una nueva Guerra Fría 2.0, donde el asunto ya no es bipolar, exclusivamente entre dos superpotencias, ni de espías contra espías. Hablamos de un conflicto multipolar, cuyo resultado dependerá en gran medida de si Rusia consigue que China le preste su apoyo. Al igual que la primera Guerra Fría, es probable que la lucha se prolongue durante años, quizás décadas.

En conjunto, los países del G7 representan casi el 40% del producto interior bruto mundial. China representa sólo el 15%, y el resto del G20 otro 15%. Y las cifras subestiman la ventaja monopolística del G7 en áreas críticas como el software y los equipos de precisión, productos que forman la columna vertebral de las economías modernas. En esta Guerra Fría 2.0, Occidente tiene en su mano la mayoría de las cartas económicas, siempre que pueda seguir manteniéndose unido y sancionando.

Esta Guerra Fría 2.0 se puede desarrollar de muchas maneras, dependiendo de las intenciones de guerra que tenga Putin, de las ambigüedades de la relación China-Rusia y de quién sea elegido presidente de Estados Unidos en 2024. No obstante, si el conflicto acaba prolongándose durante años, podría resultar desastroso para la humanidad. El gasto militar se disparará. Los productos básicos, como los alimentos y el gas, serán más escasos y más caros, lo que alimentará las tensiones nacionalistas tanto en Europa como en Estados Unidos. El Sur global se hundirá aún más en la miseria, creando una oportunidad para que China siga expandiendo su influencia económica y política.

Lo que sí ha quedado claro es que al sistema monetario internacional basado en moneda fíat se le ha caído la careta con esta sangrienta e indeseable guerra y con las sanciones impuestas a Rusia. Ya todo el mundo ha visto como el dólar estadounidense y el euro no son divisas neutrales, están politizadas y se están empleado como arma de guerra, provocando la pérdida de confianza y del atractivo fuera de los bloques económicos que las emiten. Esta situación beneficiará al oro y a criptomonedas como bitcoin, cuyo control, en este último, está en sus claves criptográficas y su propiedad queda trasparentemente demostrada con la existencia de blockchain. Recordemos que bitcoin es un activo real (no tiene pasivo) digital atesorable (mejor que el oro en términos de coste), de oferta inelástica (deflacionaria) y difícilmente expropiable, demostrando ser un extraordinario vehículo para transportar valor a lo largo del tiempo.   

Esto neutralidad natural que tienen las criptomonedas como bitcoin nos lleva a pensar en una más que probable criptoización. Se estima que en algunos países se produzca una eventual sustitución de la divisa nacional por una criptomoneda.

La adopción rápida y generalizada de las criptomonedas puede plantear importantes desafíos en algunos países, especialmente en las economías emergentes. Según un informe de Chainalysis, estas economías dominaron el índice global de adopción de criptomonedas en 2021. Países como Vietnam, India y Pakistán lideran la adopción. En muchos de estos países, las criptomonedas, o más concretamente las stablecoins, son usadas para realizar pagos transfronterizos (por ejemplo, remesas). Esto, en principio, tiene implicaciones positivas porque pueden realizarse remesas a un menor coste, lo que permite avanzar en materia de inclusión financiera.

Para el Fondo Monetario Internacional, la probabilidad de que una criptomoneda termine reemplazando a la moneda oficial, se acentúa en aquellos países con políticas macroeconómicas poco sólidas y que carecen de sistemas de pago eficientes.

De esta forma, la escasa credibilidad de algunos bancos centrales y la existencia de sistemas bancarios vulnerables puede llevar a los ciudadanos de estos países a buscar en una stablecoin una reserva de valor segura.

Para los bancos centrales y su actual y caduco sector bancario, de materializarse la criptoización, se reduciría la capacidad de los bancos centrales para implementar de manera efectiva su política monetaria. Además, el aumento de la demanda de criptoactivos podría facilitar las salidas de capital, lo que terminaría afectando al tipo de cambio. Las políticas fiscales de los países también podrían verse afectadas, dado el potencial de los criptoactivos para facilitar la evasión fiscal. También, por lo que respecta al sector bancario privado puede verse este presionado si algunas monedas digitales se convierten en una alternativa a los depósitos bancarios o incluso a los préstamos. Una caída de los depósitos limitaría la capacidad de los bancos para conceder crédito, lo que terminaría repercutiendo en la economía real. Pero los que conocemos las funcionalidades de DeFi y las bondades que ofrece la Nueva Economía Blockchain sabemos que esto no será así. Estamos asistiendo claramente a la destrucción creativa del capitalismo como nos indicaba Schumpeter, una economía de mercado con muchos menos costes de transacción, más libre, transparente e innovadora.  

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de Ismael Santiago y no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.

Ismael Santiago es profesor doctor en Finanzas e investigador en la Universidad de Sevilla. Consultor internacional en DeFi, ICOs, STOs e IDOs. Autor de los libros : “Introducción a Blockchain y Criptomonedas” y “La Nueva Economía Blockchain”. Además, es CEO de OLIVACHAIN R&D. 

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