Los esfuerzos de El Salvador por aprovechar Bitcoin para impulsar su economía no están teniendo el alcance que los maximalistas del BTC esperaban.

Encontrar un terreno común con el Fondo Monetario Internacional, que ha pedido a El Salvador que revierta su Ley Bitcoin y que podría retener la ayuda financiera, no ha sucedido. Muchos críticos dudan que lo haga, y entre ellos se cuenta el ex presidente del Banco Central de Reserva del país.

En declaraciones a ElSalvador.com, Carlos Acevedo, quien estuvo bajo el mando de Mauricio Funes entre 2009 y 2013, dijo que perseguir obstinadamente una solución basada en el Bitcoin le ha costado caro al país, «matando» las relaciones con el FMI y haciendo prácticamente imposible una emisión de bonos de este tipo.

«La negociación con el fondo está prácticamente muerta. Habría que revivirla», dijo Acevedo, refiriéndose a los esfuerzos del país por renegociar su deuda con el FMI. Agregó que «la emisión de los bonos volcán es otro tema que se le está complicando al presidente.»

El FMI no ha sido precisamente amigable con las criptomonedas. En un informe de abril, llegó a la conclusión de que herramientas descentralizadas como Bitcoin y DeFi podrían desestabilizar los mercados, especialmente si se expande la adopción de productos y servicios de criptomonedas. DeFi se refiere a los productos basados en la cadena de bloques que permiten el comercio, el préstamo y el préstamo de criptoactivos sin intermediarios de terceros, como los bancos. «Los préstamos DeFi», según el informe, «pronto podrían ampliarse a actividades financieras más amplias, como los préstamos hipotecarios, la financiación del consumo, etc.»

El presidente Nayib Bukele, que asumió el poder en junio de 2019, está buscando emitir alrededor de mil millones de dólares en bonos Bitcoin, o los llamados bonos volcán. Esos títulos de deuda pública, que pagarían una tasa de interés anual del 6,5% y tendrían un bloqueo de cinco años, estarían garantizados con Bitcoin en lugar de una moneda fiduciaria.

Aunque algunos partidarios de Bitcoin parecían inicialmente entusiasmados con la idea, se trata de una estrategia de inversión algo contradictoria: Los bonos del Estado suelen considerarse inversiones seguras porque son de bajo riesgo, con poca volatilidad. Una caída significativa del precio de Bitcoin significa que existe una fuerte posibilidad de impago. (La rebaja de la calificación crediticia de El Salvador por parte de Moody’s hace tres meses tampoco ayudó a la situación).

En otras palabras, los inversores conservadores que de otro modo se sentirían atraídos por los instrumentos de renta fija podrían dirigirse a otra parte, dejando que El Salvador busque inversores de capital riesgo u otros inversores con mayor apetito de riesgo.

La emisión de los bonos Bitcoin estaba prevista para marzo, pero se pospuso hasta aproximadamente septiembre. Aunque el propio ministro de Hacienda del país, Alejandro Zelaya, explicó que el retraso se debe a la falta de condiciones favorables, Bukele aseguró que es sólo porque se estaban priorizando otras reformas legales.

Acevedo no lo ve así.

«Primero dijeron en enero, luego en marzo, después dijeron que la Ley de Activos Digitales no estaba lista, luego que las pensiones eran una prioridad, ahora el tema de la seguridad», dijo. «Creo que el Gobierno se ha dado cuenta de que no hay suficiente interés en los mercados para adquirir este tema».

Kevin Dalu, gestor de carteras en Aberdeen Standard Investments, explicó a Fortune la semana pasada cómo ven muchos en el mundo de las finanzas la posible emisión de bonos Bitcoin de El Salvador: «El mercado está diciendo básicamente: ‘Tienes un alto riesgo de impago. Es algo de lo que todo el mundo está hablando'».

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